
Una inversión de 82.000 euros ha permitido devolver al Tríptico de la Epifanía de Covarrubias su belleza original y mostrar al público el proceso de restauración que se ha seguido en esta obra. Los trabajos se han prolongado durante casi un año y han corrido a cargo de los técnicos de la Fundación del Patrimonio Histórico, entidad que ha financiado el 80% del coste de la actuación, mientras que del 20% restante se ha encargado la parroquia de la villa rachela.El presidente de la Fundación del Patrimonio, José Ignacio Mijangos, entregó ayer la obra a la Colegiata. La restauración se inició en junio del año pasado con la realización de los estudios previos. La intervención se ha aprovechado para estudiar las técnicas especiales aplicadas en el retablo, así como los dibujos adyacentes de sus puertas, que han sido analizados con infrarrojos. Este proceso, explicaron fuentes de la entidad, ha permitido documentar un dibujo que confirma que la intención del autor, Gil de Siloé, era pintar La Anunciación, que se vería con el retablo cerrado. Finalmente, no lo hizo pero acabó de pintar en grisalla a la Virgen.La restauración se ha realizado en un taller habilitado en la Colegiata. El proceso de recuperación incluyó el tratamiento antixilófagos; la reintegración del soporte; la limpieza, conservación y reintegración de la policromía; la protección general y el montaje final. Toda esta transformación ha podido ser contemplado por el público gracias a una exposición organizada en la propia Colegiata.pieza a pieza. Más de 5.000 personas han visitado la muestra en la que se mostraba el Tríptico pieza por pieza. Las cinco tallas de la escena central se expusieron en distintas fases de los trabajos. A estas piezas y a las dos puertas les acompañaban fotografías que reflejaban las catas, el proceso de limpieza o el repinte de la obra. «El objeto de esta exposición ha sido desvelar in situ las distintas fases por las que pasa un bien durante el proceso de restauración», comentaron fuentes del organismo regional.El Tríptico de la Epifanía se encontraba en origen en la capilla de los Santos Reyes Magos, que pertenecía a los García de Covarrubias. Hoy en día se expone en el museo de la Colegiata, al lado de la sacristía. La obra, de finales del siglo XV y principios del XVI, se encontraba bastante deteriorada. La madera de la caja estaba afectada por el ataque de insectos y la pérdida de la policromía se reflejaba en las puertas debido a su manipulación. Las tallas tenían pérdidas de volumen y las tablas mostraban algunas grietas y fisuras. Los técnicos de la Fundación han puesto freno a ese deterioro y han recuperado la pieza después de casi un año de trabajo.

Como ocurre en otros muchos retablos de pintura, presidía el conjunto una imagen de talla, en este caso la virgen titular de la iglesia. Esta talla es una obra de gran interes dentro de la escultura del gótico tardío castellano. Pertenece al tipo de virgen sedente, entronizada en un gran sitial provisto de respaldo, con los brazos divergentes y adornos sencillos de traceria en la parte frontal de acuerdo con el uso de la época. A pesar del aparente naturalismo con el que está concebida la obra, la actitud de la Virgen es hierática y distante, con el gesto contenido y la expresión ausente. Lleva el cabello descubierto y cae sobre los hombros en largos mechones ondulados. Lleva túnica azul ajustada al cuerpo con amplio escote trapezoidal que deja al descubierto la pechera de la camisa blanca y sobre los hombros, un manto dorado que recogido debajo del brazo se extiende por encima de la falda ocúltadola por completo. El Niño esta sentado en rodilla de la Virgen, Tiene pelo corto y rizado y su indumentaria consiste en una túnica blanca con borde rojo, abierta en la parte delantera de forma que deja al descubierto el vientre y las piernas. Su rostro gira al frente en actitud de mirar a los fieles con expresión pensativa mientras pasa con cierto dscuido un libro que le presenta su madre.





Triptico de los Reyes Magos Maestro de Covarrubias.




